Tras el 155 y el 21D: Cataluña y Andalucía entre Nación y Región

El viernes 27 de octubre de 2017 se producen casi simultáneamente la declaración de independencia de Cataluña en Barcelona y la intervención central de la autonomía catalana con disolución del Parlament y destitución del Govern. Dado que con esto se sobrepasan las previsiones del artículo de la Constitución que contempla la posibilidad de suspensión de la autonomía, el 155, no sólo Cataluña, sino también el Estado se han situado fuera del orden constitucional. Andalucía, flanqueada activa o pasivamente por buena parte de las Comunidades Autónomas, se significa por abanderar la defensa de un sistema territorial definitivamente tocado en su línea de flotación.

Para leer cuanto sigue: Tras el 155 y el 21D: Cataluña y Andakucía entre Nación y Región (a publicarse en Pasos a la Izquierda, 11, 2018).

Otras Lecturas:

B. Clavero,1978:  La extraña Monarquía, en S. Martín y V. Vázquez (eds.), Monarquía y Constitución, a publicarse por Thomson-Reuter, 2018.

J. Fontana, La formació d’una identitat. Una història de Catalunya, Barcelona, Eumo, 2014.

R. Pérez Trujillano, Andalucía y reforma constitucional, Córdoba, Almuzara, 2017.

J.M. Portillo, El sueño criollo. La formación del doble constitucionalismo en el País Vasco y Navarra, Madrid, Nerea, 2006.

Directorio:

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/36/30/01perezcollados.pdf: M.A. Aparicio, Los últimos cuarenta años de reorganización territorial del Estado en España, en Ius Fugit, 20, 2017.

http://idpbarcelona.net/docs/actual/ideas_reforma_constitucion.pdf: S. Muñoz Machado y otr@s, Ideas para una reforma de la Constitución, 2017.

2 pensamientos sobre “Tras el 155 y el 21D: Cataluña y Andalucía entre Nación y Región”

  1. Un acreditado jurista y apreciado amigo me transmite por comunicación privada, y como tal con lenguaje coloquial, una crítica sensible: “No estoy completamente de acuerdo con todo lo que ahí sostienes (…). [Acerca de] lo que dices sobre el art. 155, yo creo que una interpretación simplemente razonable (lo que supone que no quede anclada en el formalismo jurídico) del mismo permite sin grandes problemas entender que ese artículo no sólo permitiría, sino exigiría, tomar medidas como las que se tomaron, e incluso más drásticas”, lo que contrapone a mi entendimiento de que dicho artículo sólo permite subordinar a las autoridades de la Comunidad intervenida, no deponerlas. No tengo empacho en reconocer que esta de mi crítico es la posición predominante en el seno del constitucionalismo profesional, comenzando notoriamente por la de quien fuera Presidente del Tribunal Constitucional y es el mayor especialista en materia de excepción, Pedro Cruz Villalón.
    El artículo 155 consta de dos párrafos. En el primero se dice que, si “una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España”, el Gobierno central “podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”. Lo que añade el segundo es lo siguiente: “Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”. La lectura predominante interpreta que esto segundo es un “también podrá”, pues lo primero ya permite “adoptar todas las medidas necesarias”. Así, según esta interpretación, el párrafo segundo no agrega nada, con lo que una disposición constitucional quedaría vacía de sentido.
    Ha de reconocerse que, con ese doble “podrá”, el artículo 155 de la Constitución no es un dechado de técnica normativa. La única interpretación lógica que le encuentro para que sus dos párrafos mantengan sentido es la de que el primero se refiere al objetivo de intervenir la autonomía y el segundo al procedimiento para hacerlo, el de las “instrucciones”. Por esto comienza expresando que es el modo “para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior”. Es la interpretación que además abonan los trabajos preparatorios de este artículo durante el proceso constituyente. Personalizando, Rajoy tendría que haber dirigido a Puigdemont la instrucción de convocar elecciones autonómicas para el 21 de diciembre. No entro en el arduo problema de que hubiera procedido si no se hubiese atendido la instrucción porque lo previsible era que Puigdemont, ya predispuesto, habría procedido salvando su responsabilidad: “Conforme a la instrucciones recibidas del Gobierno del Estado en aplicación de las previsiones del artículo 155 de la Constitución…”.
    Ante la situación creada, lo procedente ahora sería plantearse el desarrollo legislativo en dicha línea restrictiva del artículo 155. La restricción interpretativa de las disposiciones de excepción es lo que corresponde. En otro caso, la aplicación abusiva ya habida se convertiría en precedente y, lo que no es menos malo, doce ciudadanos, los que componen el Tribunal Constitucional, decidirían finalmente por todos.

  2. una consideracion juridica que pretenda ver el derecho como letra aseptica, muerta, inconexa de la realidad, juguete de brillantes erudiciones es, siendo benevolente de una inocencia peligrosa. Periodos constituyentes claves y definitorios en España en el siglo xx hemos tenido realmente 2, el de los años 70/80 y el otro fue 1936-1939. Hablar de periodos constituyentes como quien habla de la parada del autobús merece un llano consejo: salga a la calle a que le de un poco el aire. Que yo entienda no se vive en un continuo “periodo consituyente” pq la historia nos muestra que nueve de cada diez de estos momentos nacen de un mar de sangre. Recordemos si ir mas lejos el “hermoso” periodo constituyente de las actuales Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia etc

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *